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19 ago. 2011

Dia extremo

Observa el buitre,
cuando su zarpa intenta agazapar
al colibrí que en su huída
tiene rotas sus alas,
y sus verdes plumas
alborotan su nido;
que miseria invade
con frío que en su sangre maltrata,
asustadizo queda en su ramal
sin poder maniobrar su avivar
y esperar,cuando llega su final.
Boca de hambrienta perdida
quién nace para despertar en su sufrir,
y contemplar como la suerte desampara
dándole como condena su dormir.

No hay nada con más placer

No me delates.Prohíbe hablar al silencio siempre que mi mirada identifique tu silueta postrada entre mi cuerpo.Eres el acordeón que abrazas mis abrazos y enredas mis cabellos con la serena música que propagas,que reverencia nuestra calma con una múltiple dosis de sinfonía intacta.
Esconde la sobriedad que se activa instantáneamente,cuando mis dedos intentan rozar con firmeza el gusto a tu desvariada conciencia que refleja su mayor esclavitud, y musita entre un vaivén de placenteros encuentros.

Anochece entre una danza

...y decía que culminara sus deseos contoneándome entre el filo del peligro y a la vez de la complacencia.
Era musa aquella noche,de un rito que trataría de hacer sufrir las ansias sin ser visto,sin ser escuchado por nadie;simplemente estaría en mis manos y forcejearía tratando de ser evasivo,controlando la sabia bruta que impregnara mi desdén en pequeñas fechorías.
Una danza de siete velos,que no renunciaría a sus movimientos siempre que acariciara mis caderas y dejara que mis pasos marcaran el inicio de un nuevo retroceso.