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25 ene. 2012

Vida de nostalgias

Se esfumaron esos años añiñados de calles de inocencia,

tardes donde se rogaban sonrisas disfrazadas de dulce caramelo

y cortinas que tapaban fantasías sobre un baile de vuelo.

Un tiempo que se dividía entre el sueño de generar

un gran equipo en común.

Pequeños jugadores zahareños

que perseguían al lobo de Caperucita,

descubriendo realmente que era aquella ancianita

de seráfica cara y lechosa que seguía con gran ademán,

entre ojos expectativos de búho arcano

quien se cruzaba con ella.

No se puede buscar remedio a la nostalgia que no está muerta,

siguen correteando

entre esa nube transparente que no deja de cesar

¿hoy y hasta cuando?