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13 nov. 2011

La conducta


Hierba mala regenta en su prosapia y no quiere dar el raciocinio a esas bocas hambrientas que deambulan; con ganas de ver esa lengua obradora vaciando la vianda corrupta, que normalmente relamen con capricho.

Ante sus risas y su regencia, le conceden los honores de frecuentar sus visitas y de dominar las horas postradas, acompañada de sus más fieles siervos, que conservan la frescura de avasallar a quien atrofie la pauta generada.


No fisgéis cuando camine,

ni apuntéis cuando calumnie,

dejar pasar su ira de falsedades

y serviros de la gracia.

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